
Antes que todo, permitanme dar las gracias a Dios, por sus Bendiciones, su eterno amor y bondad, por las inspiraciones, por ponerme en los caminos en donde sé que el quiere que esté. ¡Gracias Señor!
El “How To” en Laboratorio Teatral
Me colgaré de unas certeras palabras del actor profesional Nelson Villagra Román, al cual tuve el privilegio de conocer hace algunas semanas gracias al director y amigo Rodrigo Camps.
En una tarde muy cálida y muy especial, Nelson arrojó la frase “El teatro es una experiencia colectiva”, esto me quedó dando vueltas en la cabeza y finalmente me produjo una inquietud importante.
Agradezco a Nelson que su oratoria haya roto los sellos de la inconciencia, logró que me planteara el manejo grupal, entre tanta ansiedad y ganas de hacer cosas, estábamos olvidando algo muy importante, hacer conciencia y conversar con los actores, conocerlos como personas (no solo como artistas aficionados escondidos tras un nombre), ayudarlos en su proceso de maduración insertándolos en la exploración de las emociones y traspasando experiencias para enriquecerlos humana y profesionalmente. Mostrarles que siempre existe el “behind the scene”, por sobretodo que existe un “Otro” y que debíamos escucharnos.
El actor necesita apoyos, un director, un crítico, un público, en algunos casos, otros actores, un par de libros, una inquietud por la investigación del citado “behind the scene”, pero también cuenta el que ilumina las escenas, el que levanta el telón, el que instala los focos o los accesorios para que luzcan las representaciones, en fin, el éxito del actor va de la mano de un tercero, que si no logra conocer y compenetrarse va directo al fallo.
A estas alturas, supongo, recién comenzamos en el conocimiento grupal empujado por la más convencida idea, que el camino electo es el que nos llevará lejos y nos deja a quienes estamos a la cabeza del proyecto con la sensación de no estar tan perdidos.
En mi mente la convicción de que trabajaba con gente con experiencia y además, su forma de enfocar el arte era, sino igual, muy símil me jugó en contra. Me equivoqué, olvidé las barreras de las edades, las experiencias, las diferencias generacionales y sus entornos, olvidé que mi pasión y amor no es la misma que la de Claudia, Marta o Diego, quizás la seriedad en el tema no se comparte o no se ve al mismo modo entre quienes participan y por ahí podemos tener una fuga energética que hace perder fuerza.
En la última jornada sufrí la desazón de ver como fracasó un ejercicio justamente Colectivo, al pasar de los días he llegado a la conclusión que el “Compromiso Colectivo” está débil, la capacidad de interpretar las sensaciones propias y del otro, la de escucharte con los oídos y con los otros sentidos (5 o 4 para los que lo crean) nos convierte en ciegos y sordos teatrales.
¿Cómo lucharemos contra eso? depende de cada uno de ustedes, de la constancia y la responsabilidad, del respeto por el trabajo y los sacrificios del otro, del saber hacer silencios, de saber escuchar, de sentir el latido del corazón del que va caminando y es detenido por un ¡Stop! De la capacidad de renunciar a sus propias personalidades para dar paso al humano nuevo, ese que sí es capaz de saltar sillas, de hacer equilibrio precario, de memorizar trabalenguas y por sobretodo de actuar como ustedes no lo harían sobre un escenario.
Tengo esperanzas que estas lecciones están inmersas en proyectos de la envergadura del nuestro, tengo fe en el trabajo de la Francisca, que ha renovado aires y espíritus (Gracias de corazón), en las ganas y el talento indiscutible de la Romina, la Giselle, la Coté, en la versatilidad del Edwin y en que en algún momento el Tomás dejará de decir “No puedo” para entregarse sin cuestionamiento a las emociones, el grupo está lleno de talentos no podemos fracasar y las metas que hemos puesto serán cumplidas sin sobresaltos, en el nombre del arte teatral dirán nuestros corazones un gran “Sí se puede”, demostrando al mundo que con amor y trabajo se llega lejos, lo que será un gran tapa boca para quienes dicen que del Teatro no se vive…
El teatro es una experiencia colectiva, ¡Sí Nelson, lo es!
Leonardo Trincado
En una tarde muy cálida y muy especial, Nelson arrojó la frase “El teatro es una experiencia colectiva”, esto me quedó dando vueltas en la cabeza y finalmente me produjo una inquietud importante.
Agradezco a Nelson que su oratoria haya roto los sellos de la inconciencia, logró que me planteara el manejo grupal, entre tanta ansiedad y ganas de hacer cosas, estábamos olvidando algo muy importante, hacer conciencia y conversar con los actores, conocerlos como personas (no solo como artistas aficionados escondidos tras un nombre), ayudarlos en su proceso de maduración insertándolos en la exploración de las emociones y traspasando experiencias para enriquecerlos humana y profesionalmente. Mostrarles que siempre existe el “behind the scene”, por sobretodo que existe un “Otro” y que debíamos escucharnos.
El actor necesita apoyos, un director, un crítico, un público, en algunos casos, otros actores, un par de libros, una inquietud por la investigación del citado “behind the scene”, pero también cuenta el que ilumina las escenas, el que levanta el telón, el que instala los focos o los accesorios para que luzcan las representaciones, en fin, el éxito del actor va de la mano de un tercero, que si no logra conocer y compenetrarse va directo al fallo.
A estas alturas, supongo, recién comenzamos en el conocimiento grupal empujado por la más convencida idea, que el camino electo es el que nos llevará lejos y nos deja a quienes estamos a la cabeza del proyecto con la sensación de no estar tan perdidos.
En mi mente la convicción de que trabajaba con gente con experiencia y además, su forma de enfocar el arte era, sino igual, muy símil me jugó en contra. Me equivoqué, olvidé las barreras de las edades, las experiencias, las diferencias generacionales y sus entornos, olvidé que mi pasión y amor no es la misma que la de Claudia, Marta o Diego, quizás la seriedad en el tema no se comparte o no se ve al mismo modo entre quienes participan y por ahí podemos tener una fuga energética que hace perder fuerza.
En la última jornada sufrí la desazón de ver como fracasó un ejercicio justamente Colectivo, al pasar de los días he llegado a la conclusión que el “Compromiso Colectivo” está débil, la capacidad de interpretar las sensaciones propias y del otro, la de escucharte con los oídos y con los otros sentidos (5 o 4 para los que lo crean) nos convierte en ciegos y sordos teatrales.
¿Cómo lucharemos contra eso? depende de cada uno de ustedes, de la constancia y la responsabilidad, del respeto por el trabajo y los sacrificios del otro, del saber hacer silencios, de saber escuchar, de sentir el latido del corazón del que va caminando y es detenido por un ¡Stop! De la capacidad de renunciar a sus propias personalidades para dar paso al humano nuevo, ese que sí es capaz de saltar sillas, de hacer equilibrio precario, de memorizar trabalenguas y por sobretodo de actuar como ustedes no lo harían sobre un escenario.
Tengo esperanzas que estas lecciones están inmersas en proyectos de la envergadura del nuestro, tengo fe en el trabajo de la Francisca, que ha renovado aires y espíritus (Gracias de corazón), en las ganas y el talento indiscutible de la Romina, la Giselle, la Coté, en la versatilidad del Edwin y en que en algún momento el Tomás dejará de decir “No puedo” para entregarse sin cuestionamiento a las emociones, el grupo está lleno de talentos no podemos fracasar y las metas que hemos puesto serán cumplidas sin sobresaltos, en el nombre del arte teatral dirán nuestros corazones un gran “Sí se puede”, demostrando al mundo que con amor y trabajo se llega lejos, lo que será un gran tapa boca para quienes dicen que del Teatro no se vive…
El teatro es una experiencia colectiva, ¡Sí Nelson, lo es!
Leonardo Trincado
fotografía: Ideasparaorar.blogspot.com